Ofrecimiento de flores espirituales ♦♦♦♦♦♦ Reflexionar en los principales misterios de la vida de María ♦♦♦♦♦♦ Recordar las apariciones de la Virgen ♦♦♦♦♦♦ Meditar en los cuatro dogmas sobre la Virgen María (Inmaculada Concepción, Maternidad divina, Perpetua virginidad y Asunción al Cielo) ♦♦♦♦♦♦ Recordar y honrar a María como Madre de todos los hombres ♦♦♦♦♦♦ Reflexionar en las principales virtudes de la Virgen ♦♦♦♦♦♦ Vivir una devoción real y verdadera a María (Mirar a María como a una madre, demostrarle nuestro cariño, confiar plenamente en Ella, imitar sus virtudes) ♦♦♦♦♦♦ Rezar en familia las oraciones especialmente dedicadas a María ♦♦♦♦♦♦ Cantar las canciones dedicadas a María

¡Qué bella es María!

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- Bernardita, la vidente de la Virgen en Lourdes, nos dice que :
“La Virgen es bella, tan bella que quien la vea una sola vez, querrá morir para volver a verla; tan bella que, cuando se la ha visto, ya no hay corazón que pueda amar cosa alguna de la tierra”.

- Melania, la vidente de La Salette la describe así:
“Su fisonomía era majestuosa, imponía un temor respetuoso, pero lleno de amor, pues atraía hacia sí. Su mirada era dulce y penetrante, sus ojos parecían hablar con los míos. La dulzura de su mirada, su aire de bondad incomprensible hacía comprender que Ella quería darse. Era una explosión de amor, que no puede expresarse con lenguaje humano. Era muy bella y toda hecha de amor.
Parecía que la palabra amor se escapaba de sus labios, plateados, purísimos. Me parecía como una buena madre, llena de bondad, de amabilidad, de compasión, de misericordia y de amor. La vista de la Santísima Virgen era de por sí sola un paraíso cumplido. Su voz encantaba, cautivaba, alegraba el corazón. Y mi corazón parecía saltar o querer ir a su encuentro para derretirse en Ella...
Sus ojos parecían mucho más bellos que los brillantes y las piedras preciosas, brillaban como dos soles y en sus ojos se veía el paraíso. Cuanto más la miraba, más la quería ver; cuanto más la veía, más la amaba y la amaba con todas mis fuerzas”.

Si así de hermosa es María, ¿cómo será Jesús?

María es la puerta de entrada al amor de Jesús. Por esto, hay muchos que llegan a Cristo por medio de María.

Esto le pasó a :
  • Gustavo Bickel, gran sabio orientalista, protestante, que en 1865 se hizo católico y sacerdote.
  • Beda Camm, anglicano, se hizo monje benedictino.
  • Algo parecido podemos decir de los cardenales ingleses Newman y Manning, convertidos del anglicanismo.
  • El judío San Alfonso de Ratisbona se convirtió el 20 de enero de 1842, después de una experiencia maravillosa en la iglesia de S. Andrés de Roma, donde vio a María.
  • También podríamos citar a Max Thurian, uno de los fundadores de la Comunidad ecuménica Taize de Francia, que se convirtió y se hizo sacerdote católico en 1987 a los 66 años de edad.

¿Qué hizo que éstos y otros muchos, convertidos por medio María, llegaran a Cristo Eucaristía y lo amaran con todo su corazón y dejaran el mundo con todas sus atracciones y se hicieran sacerdotes?

María es el camino, el puente, la puerta para llegar a Jesús.

Pues bien, "vete y haz tú lo mismo" (Lc. 10,37), vete a comulgar con todo fervor y pide a María que te acompañe.

“La mejor preparación para la comunión es la que se hace con María” (S. Pedro Eymard).

Y dile más o menos así:

“María, Madre mía, ayúdame a comulgar con una pureza total. Préstame tus manos para tocar a Jesús, tus labios para besarlo, tus brazos para abrazarlo y tu Corazón para amarlo”.

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